En los lugares de trabajo en las vías que tengan vías adyacentes por las que se siga circulando, puede ser necesaria una barrera fija. La circulación por las vías adyacentes ponen en peligro a los trabajadores, tanto por la posibilidad de una colisión como también por la corriente de aire creada al pasar. Si es posible y está justificada la barrera fija en base a las prescripciones de prevención de accidentes, tiene que disponerse y no puede reemplazarse tampoco por otras medidas de seguridad, como un sistema de alarma automático. Una barrera fija evita que los trabajadores entren en el área de las vías por descuido. Para ello debe ser resistente y un mínimo de 75 cm más alto que el borde superior del carril. Además, tendrá una barra a la altura de las rodillas, para que no puedan tampoco deslizarse por debajo estando agachados. Normalmente se instala lo más cerca posible de la vía vecina transitada, para tener la anchura de trabajo más amplia posible. El área de las vías debe mantenerse independiente de la velocidad de circulación
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